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CANACAR y Guardia Nacional impulsan coordinación, innovación y equidad para fortalecer la seguridad del autotransporte

CANACAR destacó la necesidad de fortalecer la coordinación entre autoridades y transportistas, ampliar el acceso a tecnologías para la seguridad y generar condiciones de equidad que permitan una mayor participación y desarrollo de las mujeres en el autotransporte.

En el marco del “Congreso Internacional de Seguridad Vial y Movilidad Inteligente: Innovación y Compromiso para un Tránsito Seguro”, organizado por la Guardia Nacional, representantes de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR) destacaron la necesidad de fortalecer la coordinación entre autoridades y empresas, aprovechar la tecnología para mejorar la seguridad en las carreteras y avanzar hacia un sector más equitativo e incluyente.

El encuentro reunió a autoridades de seguridad pública, representantes de fiscalías y procuradurías, cámaras empresariales y del autotransporte, instituciones académicas y especialistas para intercambiar experiencias y generar propuestas orientadas a reducir los siniestros viales y mejorar la movilidad mediante acciones de prevención, innovación y coordinación.

Durante la inauguración, Augusto Ramos Melo, presidente nacional de CANACAR, señaló que la seguridad vial y la movilidad inteligente deben avanzar de manera conjunta. Indicó que, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) citadas durante su intervención, en junio de este año la flota federal registró 1.5 millones de unidades, una dimensión que obliga a analizar los desafíos del sector con una visión estratégica.

En este contexto, planteó tres temas fundamentales para el sector: seguridad pública y movilidad; movilidad del autotransporte con equidad; y conducción autónoma y sus implicaciones regulatorias.

Sobre el primer eje, sostuvo que la seguridad vial y la seguridad pública, aunque son ámbitos distintos, están estrechamente relacionadas en las carreteras. “La seguridad vial y pública son materias distintas, pero coinciden todos los días en las carreteras”, afirmó.

Explicó que un robo, una persecución, un bloqueo o el desvío forzado de una unidad pueden provocar maniobras peligrosas y recorridos más largos, haciendo que un problema de seguridad pública se convierta también en un riesgo vial.

Por ello, destacó el trabajo de CANACAR con la SICT, la Guardia Nacional, asociaciones y cámaras de todo el país para armonizar criterios entre entidades, reducir los efectos de la sobrerregulación que enfrentan los operadores al atravesar varios estados durante un mismo viaje y lograr que la coordinación con las autoridades se traduzca en seguridad tangible.

Como segundo eje, Ramos Melo planteó que la tecnología y la normatividad deben beneficiar a todos los integrantes del sector, independientemente del tamaño de las empresas. Herramientas como la geolocalización y las plataformas digitales de monitoreo, señaló, pueden convertirse en instrumentos de seguridad compartidos con las autoridades y facilitar una respuesta más oportuna ante incidentes.

En tercer lugar, se refirió al avance de los sistemas de asistencia a la conducción, como los frenados automáticos y los controles adaptativos de velocidad. Consideró que su incorporación requiere no sólo desarrollo tecnológico, sino también un marco regulatorio claro, criterios de responsabilidad e infraestructura adecuada.

Al cerrar su intervención, reconoció el trabajo de la Guardia Nacional en las carreteras y llamó a mantener la coordinación institucional frente a los retos pendientes. “El delito no se detiene ante los límites territoriales y la respuesta de las instituciones tampoco debe hacerlo”, señaló Ramos Melo, quien sostuvo que el trabajo coordinado es la ruta para construir un México más conectado y seguro.

Equidad para ampliar la participación de las mujeres

Durante el panel “Movilidad del autotransporte con equidad”, Claudia Sánchez Porras, directora general de CANACAR, destacó los avances registrados en la incorporación de mujeres al sector, pero advirtió que todavía persisten brechas salariales, culturales y laborales que limitan su participación y desarrollo profesional.

Sánchez Porras distinguió entre igualdad y equidad: mientras la primera parte del reconocimiento de los mismos derechos para mujeres y hombres, la segunda implica adaptar las condiciones laborales a necesidades distintas. Como ejemplo, mencionó las responsabilidades de cuidado que enfrentan muchas mujeres y que pueden dificultar su incorporación a esquemas como los recorridos de larga distancia.

También advirtió que la preparación profesional no siempre se traduce en las mismas oportunidades. Señaló que aún existen casos en los que, frente a una mujer y un hombre con capacidades y estudios equivalentes, se privilegia al candidato masculino, aunque destacó que empresas transportistas, armadoras, prestadoras de servicios, asociaciones y cámaras han comenzado a implementar programas para ampliar la contratación y el desarrollo profesional de las mujeres, incluso como operadoras. “Sí hay equidad, no la que quisiéramos, pero sí estamos avanzando”, afirmó.

Sánchez Porras puso especial énfasis en el liderazgo y las mentorías como herramientas para ampliar las oportunidades. “Podemos tener muchas capacidades, pero si no tenemos desarrollado el liderazgo de mujeres (…) el acceso a tener estas oportunidades siempre es más difícil”, sostuvo, al señalar que ese acompañamiento puede venir tanto de hombres como de otras mujeres dentro del sector.

De cara al futuro, planteó un autotransporte con mayor participación femenina y mejores niveles de productividad, apoyado en igualdad de derechos, flexibilidades operativas, capacitación y preparación profesional. Añadió que estas oportunidades no se limitan al autotransporte, sino que se extienden a la logística, donde se observó un crecimiento importante de la presencia de las mujeres.

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