En la zona metropolitana del Valle de México, los bloqueos en vialidades principales como el Periférico han dejado de ser un hecho aislado para convertirse en una constante que impacta de forma directa en la vida cotidiana de miles de personas.
En días recientes, cierres consecutivos en distintos tramos del Periférico Norte han provocado afectaciones severas en la movilidad, con filas de vehículos de varios kilómetros, retrasos prolongados y una ciudad que, por momentos, queda prácticamente paralizada. La escena se repite: automovilistas detenidos por largos periodos, transporte público saturado y rutas alternas que colapsan en cuestión de minutos.
Sin embargo, más allá del impacto inmediato, lo que comienza a cambiar es la percepción social sobre este tipo de acciones. En redes sociales, usuarios han manifestado de manera creciente su inconformidad, señalando que las afectaciones recaen principalmente en quienes utilizan estas vialidades para trabajar, trasladarse o cumplir con sus actividades diarias.
En este contexto, el cierre de Periférico ha dejado de percibirse, en muchos casos, como una medida excepcional para visibilizar una causa, y comienza a ser visto como una práctica recurrente cuyo impacto se normaliza, pero también se cuestiona. Entre los comentarios que circulan en plataformas digitales, se repite una idea: el costo para la ciudadanía es inmediato, mientras que los resultados no siempre son claros.
Esto ha derivado en un desgaste en la legitimidad de la medida. Aunque existen causas reales y problemáticas que motivan este tipo de movilizaciones, cada vez más usuarios señalan que el cierre de vialidades ya no garantiza soluciones visibles ni seguimiento público sobre los acuerdos alcanzados, en caso de que existan.
El impacto, en cambio, es evidente. Quienes resultan afectados no son únicamente las autoridades o los responsables de atender las demandas, sino miles de personas que quedan atrapadas en el tráfico. A ello se suma la afectación a servicios que dependen de la movilidad, incluidos los de emergencia, que pueden enfrentar retrasos críticos ante bloqueos imprevistos en una de las principales arterias de la ciudad.
La incertidumbre es otro factor que se ha vuelto parte del problema. Para quienes transitan diariamente por Periférico, ya no existe certeza sobre si la vialidad estará libre o bloqueada, lo que complica la planeación de traslados y aumenta la presión sobre otras rutas que rápidamente se saturan.

El problema se agrava si se considera que el Periférico, incluso sin bloqueos, ya opera bajo condiciones de alta saturación la mayor parte del tiempo. En ese contexto, cerrar la vialidad no solo genera afectaciones: provoca un colapso total en la movilidad.
En la conversación pública también comienza a surgir otra preocupación: la posibilidad de que este tipo de acciones, en ciertos casos, pueda ser utilizado más allá de causas estrictamente ciudadanas.
En ese sentido, en días recientes ha comenzado a circular una nueva convocatoria para cerrar el Periférico en los primeros días de abril, en la que aparecen referencias y vínculos con actores relacionados con Movimiento Ciudadano, lo que ha abierto cuestionamientos sobre el origen y la intención de estas movilizaciones.
Porque si cerrar una vialidad como Periférico ya implica paralizar a miles de personas, el escenario se vuelve aún más delicado cuando este tipo de acciones puede estar vinculado a intereses políticos o estrategias de posicionamiento.
Distintos análisis señalan que este tipo de prácticas podrían formar parte de intentos por generar presión mediática y social en un momento en el que gobiernos locales impulsan procesos de transformación, particularmente en municipios como Naucalpan.
En ese contexto, el uso de bloqueos deja de ser únicamente una herramienta de protesta y comienza a percibirse como un mecanismo que puede impactar directamente en la gobernabilidad local.
Las demandas ciudadanas son legítimas y deben ser atendidas. Sin embargo, el debate actual ya no gira únicamente en torno a las causas, sino a las formas y a los intereses que pueden estar detrás de ellas.

